Se analiza la compleja posición de Patricia Bullrich, descrita como la "opositora más oficialista y a la vez la oficialista más opositora". Se sugiere que su estrategia es mantener una imagen de independencia mientras apoya al gobierno de Javier Milei.
Se menciona que Bullrich busca que la interpelación de Adorni requiera dos tercios de los votos en el Senado, en lugar de la mayoría simple acordada previamente. Se evalúa su rol como una forma de "jueguito para la tribuna" y de mantener la esperanza de la derecha argentina.
Se compara su estrategia con la de Elisa Carrió en el gobierno de Macri, quien actuaba como opositora desde dentro del PRO para quitarle agenda a la oposición real. Se concluye que Bullrich, al igual que Carrió, busca mantener su espacio político sin romper con el oficialismo.