Se revela que la expareja de Pichirilo, quien se presentó como su abogada, en realidad era su novia y participaba en actividades financieras sospechosas.
La mujer, identificada como Cecilia Julieta de Iván, supuestamente realizaba gestiones en una joyería por encargo de Pichirilo, y además estaría involucrada en una financiera que opera por internet, con créditos otorgados por el propio Pichirilo.
La situación se torna más confusa al mencionar que esta mujer, además de ser abogada, trabaja actualmente en un canal de televisión con un programa propio.
Pichirilo, quien se encuentra en prisión domiciliaria, seguiría manejando negocios y enviando a su novia a realizar estas gestiones, lo que genera dudas sobre la legalidad de sus actividades y el origen de los fondos.