Se reflexiona sobre la comparación entre Messi y Maradona, reconociendo que son jugadores "totalmente diferentes" y de "tiempos diferentes". Se expresa una preferencia personal por Messi, argumentando que es quien se ha vivido.
Se concluye que ambos son "excelentes" y los "mejores del mundo", manifestando emoción ante la magnitud de sus carreras y la dificultad de una comparación definitiva. Se hace un llamado a no llorar y a disfrutar de su legado.