Los mercados tecnológicos globales experimentaron una ola de ventas, con las acciones de SpaceX desplomándose un 16% y la inquietud extendiéndose a las bolsas europeas y asiáticas. La bolsa de Seúl, en particular, cayó un 10% en una jornada marcada por el nerviosismo de los inversores.
Los temores se originaron en Wall Street ante la posibilidad de que la Reserva Federal endurezca su política monetaria, reduciendo el atractivo de las inversiones de mayor riesgo. A esto se suma la preocupación por las elevadas valoraciones alcanzadas por muchas empresas del sector, lo que genera incertidumbre sobre su sostenibilidad a corto y mediano plazo.