Marcelo, visiblemente afectado por la pérdida de su hijo Lautaro, expresa la importancia de mantenerse fuerte por su esposa, quien sufre enormemente la tragedia. Menciona que ella era muy apegada a su hijo, a quien consideraba su "bebé".
A pesar del inmenso dolor, Marcelo busca sostener a su familia y se muestra agradecido por el apoyo recibido. La conversación revela la profunda herida que ha dejado la muerte de Lautaro en el núcleo familiar.