Se relata un episodio clave en la interna del peronismo: tras la derrota electoral, Bernie D'Elía habría intentado agredir a Máximo Kirchner. En respuesta, Cristina Kirchner habría intervenido el gobierno de la provincia de Buenos Aires, desplazando a Carly Bianco de la jefatura de gabinete y colocando a Martín Insaurralde en su lugar.
Este suceso evidencia las tensiones y alianzas dentro del partido, y cómo las decisiones políticas pueden impactar en la estructura de poder y en la designación de funcionarios clave.