Kazajistán, un vasto país rodeado por potencias nucleares como Rusia y China, enfrenta el desafío de posicionarse estratégicamente en la región.
Con una población de aproximadamente 20 millones de personas, en su mayoría jóvenes, Kazajistán conserva tradiciones nómadas y la figura del caballo como parte esencial de su identidad nacional. A pesar de ser un estado laico, la mayoría de sus ciudadanos profesa el islam.