Jessica Sirio se presentó ante la justicia para denunciar que fue contactada por personas desconocidas que afirmaban poseer videos íntimos suyos y amenazaban con difundirlos públicamente si no se cumplían "determinadas exigencias". Ante el temor de ser víctima de delitos y de ser perjudicada pública y judicialmente, Sirio decidió tomar recaudos.
La cantante declaró ante escribano público en abril de 2025, dejando constancia de los hechos. Según su relato, recibió comentarios de personas que no conocía sobre la existencia de videos privados en los que aparecía, y que amenazaban con su difusión si no se cumplían ciertas condiciones. Sirio considera que esto constituía una extorsión y que el propósito era intimidarla para exigirle dinero en el futuro.
Sirio sostiene que los videos, de índole personal y que ella misma filmó en su intimidad, jamás salieron de sus dispositivos bajo su consentimiento y que fue hackeada. Sin embargo, también deja abierta la posibilidad de que el material haya sido manipulado con inteligencia artificial o editado para perjudicarla, descartando cualquier contenido de producciones fotográficas profesionales.