Se cuestiona la actitud de una persona que va a una casa donde, en teoría, se encuentra el cuerpo de Agostina, especialmente si se sabe que está siendo desmembrado. Se plantea que alguien en esa situación debería huir o mostrar preocupación, no estar "tranquilo con dos cervezas".
Se reafirma la hipótesis de que Faceta está "en Narnia" o no sabe nada, pero se insiste en la extrañeza de su comportamiento ante la posibilidad de un crimen tan grave.