El gobierno busca acotar el daño mediático alrededor de Adorni, limitando su figura y restándole autoridad. Se le ha quitado la vocería, que ahora recae en Javier Rabier, y también el cargo de secretario de prensa de la Jefatura de Gabinete, que ocupa Fabián Fernández.
Estas medidas buscan "pulir" la imagen de Adorni, quien ha perdido credibilidad y autoridad, incluso en su relación con los ministros. A pesar de los intentos por minimizar su impacto, el tema Adorni sigue generando controversia.