Se plantea la necesidad de diferenciar el funcionamiento de los medios tradicionales de los streamings, especialmente aquellos ligados a grandes empresas de comunicación.
Se discute si los streamings, al no seguir parámetros de comunicación orgánica, están exentos de ciertos comportamientos o si, por el contrario, deberían adherirse a estándares éticos similares.
Se señala que los streamings vinculados a medios tradicionales como TN, Clarín o El Cronista tienen una dinámica diferente a los independientes, y se cuestiona si esto implica una mayor responsabilidad editorial.