Los jugadores utilizan diversas estrategias para regular su temperatura corporal durante los partidos, incluyendo la hidratación y el uso de chalecos refrigerantes. La pausa de hidratación de tres minutos, aunque criticada por algunos por cortar el ritmo del juego, es considerada beneficiosa para reponer líquidos y electrolitos.
El uso de toallas frías o hielo en la nuca y el cuerpo ayuda a bajar la temperatura. Los chalecos refrigerantes, implementados en España y Argentina, contienen geles que bajan la temperatura corporal hasta un grado y medio, disminuyendo la fatiga y mejorando la recuperación muscular.
Se discute también la práctica de escupir el agua en lugar de tragarla, lo cual se atribuye a la necesidad de enjuagar la boca y evitar la ingesta excesiva de líquido que pueda afectar el rendimiento. La cantidad de líquido recomendada es de 250 cm³ cada 20 minutos.