José Luis Espert se quejó con sus contadores por el elevado costo de 230.000 pesos por "dibujar" su declaración jurada y ocultar 200.000 dólares recibidos de Fred Machado.
Las conversaciones revelan que Espert sabía que estaba cometiendo irregularidades y buscaba minimizar los costos de la maniobra.
Los contadores, incluyendo a Mercedes Almenares, estarían al tanto de la situación y participando activamente en el fraude.