La madre de Agostina, visiblemente conmovida, relató cómo la gente se acercó a la familia en un momento de desesperación para brindarles apoyo y fuerza.
Contó que un señor desconocido se acercó a ella, a su marido y a su hija para regalarles unas medallitas con el rostro de Agostina, un gesto que la emocionó profundamente.
También describió cómo el altar en homenaje a Agostina fue formado por la propia gente, que dejó velas, fotos y flores, evidenciando el impacto de su caso en la comunidad.
Con dolor y rabia, afirmó que a su nieta la mataron y pidió a la justicia que los culpables permanezcan presos y no salgan nunca de la cárcel, expresando que merecen lo peor por lo que hicieron.