Pepe Cibrián reflexionó sobre el propósito del dinero, afirmando que sirve para hacer lo que uno desea, como viajar o producir arte.
Reconoció su gusto por los viajes de lujo y las compras, admitiendo ser un "snob" en ese aspecto, pero justificando sus gastos al haberlos "ganado" con su trabajo.
Destacó la importancia de disfrutar de lo que se gana, ya que considera que el dinero está para ser gastado y utilizado en aquello que brinda placer o satisfacción.