Se analiza el cuidado que recibe Lionel Messi en el campo de juego, destacando que, a diferencia de épocas pasadas donde las patadas eran comunes (mencionando casos como Caniggia en el 90 o Maradona en el 86), hoy en día los jugadores evitan lesionarlo.
Se argumenta que el temor a sufrir el escarnio público y el estatus de leyenda de Messi disuaden a los rivales de cometer faltas graves. Incluso cuando recibe alguna infracción, se levanta rápidamente, a menos que realmente sienta dolor. El respeto por su figura es global, no solo argentino.