Los drones ucranianos están impactando la economía rusa, especialmente su infraestructura energética. Ataques a refinerías y depósitos de combustible han reducido la producción diaria en un 25%. Esta estrategia de Ucrania busca erosionar la normalidad rusa y generar un frente de batalla económico.
Las consecuencias se sienten en las calles rusas, con medidas como el apagado del alumbrado público y la limitación de venta de combustible. Rusia se ve obligada a evaluar la importación de combustible para evitar una parálisis generalizada.
El informe también recuerda la anexión de Crimea en 2014 y la invasión a gran escala de 2022, señalando que esta guerra de desgaste, apoyada por la OTAN, está poniendo en apuros la economía rusa y recuperando terreno para Ucrania gracias a la tecnología.