Se denuncia la ausencia de diputados clave, como Fernando de Andrés, en momentos cruciales para dar quórum, especialmente en lo referente a la situación de Manuel Adorni. Se recuerda que De Andrés había declarado públicamente que Adorni no podía continuar en su cargo.
Se cuestiona la contradicción entre las declaraciones públicas de algunos políticos, que exigen la renuncia de Adorni, y su posterior inacción o voto a favor del gobierno. Se señala que esta postura genera un "daño" a la figura presidencial y al gobierno, y que la Argentina no puede permitirse esta parálisis.
Se critica la supuesta estrategia de "hacer un show" para luego votar a favor del gobierno, lo que genera confusión y distancia entre la dirigencia política y la ciudadanía. Se insiste en que estas acciones son perjudiciales y que el gobierno se beneficia de la falta de una oposición coherente.