Néstor relata una vida marcada por el tormento y la perturbación, experimentando ruidos extraños, visiones y la sensación de ahogo, lo que lo llevó a buscar ayuda médica y psicológica sin obtener resultados.
Su desesperación lo condujo a una "casa de los espíritus", donde comenzó a servir a entidades, realizando rituales y ofrendas. La situación se agravó cuando su esposa enfermó gravemente, diagnosticada con lepra, sumiéndolos en la pobreza y el sufrimiento.
Tras ser invitado a la Iglesia Universal, Néstor inicialmente se mostró escéptico, pero la palabra "conocerás la verdad y la verdad te hará libre" resonó en él. Su esposa se recuperó milagrosamente de la lepra y él se sintió liberado de las perturbaciones. Recibió el bautismo del Espíritu Santo, encontrando paz y felicidad.
El pastor Leandro ofrece el "punto de luz" de forma gratuita en Florencio Varela, prometiendo disipar las tinieblas y restaurar la vida de quienes sufren.