Se observa una preocupante cantidad de colectivos con cubiertas sumamente gastadas y deterioradas, algunas incluso limadas para ocultar su mal estado. Esto representa un grave peligro para los pasajeros, especialmente al tratarse de un transporte de peso y con alta ocupación.
A pesar de que algunas unidades aparentan ser nuevas por su pintura, las cubiertas revelan el precario mantenimiento. La situación se agrava al constatar que muchas unidades carecen de patente o tienen cubiertas chinas, lo que aumenta el riesgo de pinchazos o explosiones.