El clima mundialista en Dallas, Estados Unidos, es sutil. A pesar de ser una ciudad de 1.3 millones de habitantes, la atmósfera festiva del Mundial no es tan evidente en las calles como se esperaría.
Los argentinos son los principales portadores del fervor mundialista, congregándose en el hotel de la selección y en eventos como el banderazo. Sin embargo, fuera de estos círculos, la ciudad parece ajena al evento deportivo.