Se analiza la estrategia de Patricia Bullrich en relación a la interpelación de Manuel Adorni en el Senado. Se señala que Bullrich busca cambiar las reglas del juego, exigiendo dos tercios de los votos para la aprobación en lugar de la mayoría simple acordada previamente.
Se la compara nuevamente con Lilita Carrió, sugiriendo que Bullrich actúa como opositora interna para mantener su influencia. Se menciona que Bullrich intenta evitar fotografiarse con Adorni y que se muestra autónoma, aunque comparte electorado con Javier Milei.
Se critica la inconsistencia de Bullrich, comparando su postura actual con un proyecto presentado por ella misma en 2010 sobre reglamentación de interpelaciones. Se cuestiona su estrategia de llevar el tema a comisión en lugar de tratarlo directamente en el recinto, como proponía en el pasado.