Se critica la actitud de Adorni, sugiriendo que su posible renuncia o su permanencia son parte de una estrategia para "entretener" y que podría terminar siendo un "héroe del gobierno".
Se minimiza el impacto de sus acciones ("diez palos de ese casero es un vuelto"), insinuando que hay operaciones mucho más grandes en juego.
Se plantea la duda sobre si Adorni es un peón o parte de una estructura mayor, y se insta a no dejarse engañar por estas maniobras.