Se cuestiona la idoneidad de Adorni para manejar el presupuesto de la nación, dado que como contador presentó 22 rectificaciones en sus declaraciones juradas.
Se apela al "sentido común" para señalar que una persona que ha cometido tantos errores en su gestión personal no está capacitada para dirigir las finanzas del país.
Se exige que la política retome la seriedad y que las instituciones sean defendidas.