La periodista Jimena Pérez se encuentra en la puerta de la casa donde vivía Agostina, convertida en un santuario donde la gente se acerca a rezar y dejar ofrendas.
El abuelo de Agostina, Miguel, relata el dolor de la familia y la importancia de seguir luchando por justicia, a un mes de la desaparición de su nieta.
Miguel describe los últimos momentos que vio a Agostina con vida, pidiendo una empanada antes de entrar a su casa.