Se debate sobre la grabación de un video comprometedor, sugiriendo que la persona que lo filma podría estar buscando un "seguro" ante posibles eventualidades futuras, como problemas económicos o de pareja.
Se plantea la hipótesis de que la grabación se compartió, lo que habría llevado a su difusión. Se mencionan dos versiones sobre cómo el video llegó a manos de terceros: una copia ilegal del teléfono o que la propia protagonista lo habría entregado a su expareja, Pichirilo, como resguardo.