El gobierno de Javier Milei atraviesa una crisis de comunicación tras la renuncia de su vocero presidencial, Adorni. En su lugar, se designó a Fabián Fernández, segundo de Adrián Ravier, quien a su vez fue elegido por Santiago Caputo.
Fernández, con experiencia en la administración de pauta publicitaria en IPS y Lanús, asume la delicada tarea de manejar la comunicación gubernamental y la relación con los medios, un área que Milei había declarado que reduciría.
Analistas sugieren que la soberbia y petulancia de Adorni habrían contribuido a esta crisis, contrastando con la prudencia que caracterizaba a figuras como Menem. Se especula si el nuevo equipo de comunicación logrará modificar el tono y la concepción de la prensa, influenciada por la visión de Santiago Caputo.