Seis años después de la muerte del cantante, el teatro donde ocurrió la tragedia sigue funcionando bajo la dirección de Raúl Armisen, principal acusado por homicidio culposo. La familia de la víctima reclama justicia y la limpieza del nombre del artista, argumentando que nadie con 50 años de trayectoria subiría a un escenario sin tenerlo en condiciones.
Se compara el caso con Cromañón, exigiendo que se cierren los lugares que no garantizan la seguridad de los artistas y el público. Se enfatiza que la negligencia no puede ser la causa de una muerte que truncó la vida de un artista que solo buscaba brindar alegría a la gente.