En China, durante el Festival del Bote Dragón en la provincia de Sichuan, se fusionó la tradición con la innovación al integrar robots humanoides en las carreras de botes dragón. Estos robots, desarrollados en Beijing, no solo compitieron junto a remeros humanos, sino que también aprendieron a preparar pasteles de arroz y empanadillas.
Este evento, que forma parte de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides de 2026, demostró la capacidad de los robots para integrarse en actividades humanas y aprender nuevas habilidades. Los robots recibieron semanas de entrenamiento para sincronizar sus movimientos mecánicos con el trabajo en equipo humano.
Aunque inicialmente los robots mostraron torpeza, tras ajustes y entrenamiento, dominaron la técnica y mejoraron el control de sus remos, demostrando la creciente sofisticación de la robótica en tareas que requieren coordinación y fuerza.