El análisis se centra en la evolución de Lionel Messi dentro de la Selección Argentina, destacando su transformación de un jugador con gran habilidad a un líder con una personalidad más marcada en los últimos mundiales.
Se resalta cómo Messi ha evolucionado no solo futbolísticamente, sino también en su comportamiento, asumiendo un rol de líder que el grupo requería. A pesar de la presencia de jugadores con fuerte personalidad como Ruggeri y Pasarela en el pasado, Messi se ha consolidado como el líder actual.
Se menciona la importancia de la cohesión del cuerpo técnico, incluyendo a Scaloni, Aymar y Samuel, como clave para el éxito a largo plazo. La diferencia de edad con sus compañeros más jóvenes, quienes lo admiran, también se señala como un factor relevante en su liderazgo.
La confianza que genera Messi en el equipo es fundamental, ya que se sabe que al entregarle la pelota "algo va a pasar". Esta confianza se expande al resto del equipo, funcionando incluso sin su presencia.
Finalmente, se subraya que la Selección Argentina ha logrado funcionar bien incluso sin Messi, lo cual es un mérito del cuerpo técnico y del grupo cohesionado, creando un feedback positivo que mejora el rendimiento general.