Se comparte una emotiva historia sobre una manta tejida por la abuela Rosa, quien a pesar de tener un solo brazo, elaboró esta prenda para sus nietos. La manta, con aproximadamente 45 años de antigüedad, está hecha con retazos de batoncito.
Esta historia personal se presenta como un especial homenaje en el Día del Padre, resaltando el valor sentimental y el amor incondicional de una abuela.