Los festejos en Japón tras la victoria 4-0 de su selección contra Túnez se caracterizan por una celebración respetuosa y organizada en las calles.
Los aficionados esperan el semáforo en rojo para cortar el tránsito y festejar en medio de la avenida, pero se retiran pacíficamente cuando el semáforo cambia a verde, permitiendo la circulación de los vehículos.
La marea de gente se desplaza de forma coordinada, incluso con la presencia de personal de seguridad que no necesita intervenir activamente. Este comportamiento contrasta con la euforia desmedida y se destaca como una forma particular y ordenada de celebrar los triunfos deportivos.