La fortuna de Martín Insaurralde está bajo la lupa, contrastando fuertemente con su declaración jurada, la cual solo mencionaba una casa familiar en Banfield Oeste. Las imágenes aéreas de su lujosa residencia en San Vicente, con 8.000 metros cuadrados, cancha de fútbol, pileta y paneles solares, revelan un nivel de vida ostentoso que no se corresponde con lo declarado.
La casa principal, con un vestidor en la planta alta donde supuestamente se guardaban fajos de dólares, es el epicentro de la investigación. La ostentación contrasta con el origen humilde de Insaurralde y sus declaraciones sobre querer hacer política para cambiar las cosas. La discrepancia entre su patrimonio real y lo declarado ante el fisco genera serias dudas sobre el origen de sus fondos.