Francia se encuentra bajo alerta roja por una ola de calor extremo, con temperaturas que alcanzan los 35 grados y podrían llegar a 40 en algunas zonas. Unos 26 millones de franceses se ven afectados por este fenómeno, que ha llevado a 35 departamentos a vigilancia roja y a otros 45 a vigilancia naranja.
El instituto meteorológico nacional prevé un episodio canicular de intensidad excepcional, similar a las olas de calor de 2019 y 2003, pero de duración incierta. La alerta se extiende a gran parte del centro y oeste de Francia, coincidiendo con la "fiesta de la música", que atrae a multitudes a las calles.
Se trata de un número récord de territorios en vigilancia roja, superando el registro de 2019. La situación pone de manifiesto la gravedad de las altas temperaturas y la necesidad de tomar precauciones ante este evento climático.