A pesar del frío en Montevideo, los uruguayos se congregan en el centro para ver el segundo partido del Mundial, convirtiendo el evento en una cábala colectiva.
Se destaca la particularidad de que este es el Mundial con menor población involucrada en la historia, considerando a Uruguay y Cabo Verde.
La gente comparte mates y se abriga, demostrando su fervor por la selección a pesar de las bajas temperaturas.