Se denuncian graves casos de tortura y abuso sexual en la cárcel de Magdalena, donde reclusas habrían sido sometidas a vejámenes por parte del personal penitenciario.
Las denunciantes relatan actos de violencia extrema, incluyendo agresiones físicas y sexuales, durante requisas y otros procedimientos.
Se señala la separación de 10 efectivos del servicio penitenciario y se cuestiona la falta de intervención de organismos de derechos humanos.
La discusión aborda la violencia sistemática en las cárceles de mujeres y la deshumanización de las reclusas, así como la corrupción dentro del sistema penitenciario.