Se profundizó la denuncia sobre la corrupción dentro del sistema penitenciario bonaerense, con acusaciones de venta de drogas y maltratos a los reclusos.
Un mensaje anónimo de una interna de la unidad 35 de Magdalena afirmó que el servicio penitenciario abastece de drogas a los detenidos y que hay muchas personas inocentes privadas de su libertad.
Según el relato, pabellones enteros son manejados por delincuentes que pactan con el personal penitenciario, quienes a su vez impiden el ingreso de personas con "valores" para mantener el control y el negocio ilegal.
Se denunció además que estos grupos roban a las familias de los detenidos, llegando a quitarles propiedades, evidenciando un entramado de corrupción y violencia que opera dentro de las cárceles.