La Asamblea Legislativa de Bolivia aprobó la declaración de estado de excepción para liberar las rutas bloqueadas, una medida respaldada por más de dos tercios de los parlamentarios presentes. La crisis generada por los bloqueos ha provocado desabastecimiento en todo el país y al menos 17 muertes.
El vicepresidente Edmund Nara expresó su desacuerdo con la medida, mientras que el presidente Rodrigo Paz declaró el estado de excepción argumentando que "los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes". La aprobación del decreto supremo 5636 se dio en una sesión marcada por tensiones y divisiones internas.