Se analiza la persistente defensa de Adorni por parte del gobierno de Milei, a pesar de las controversias, sugiriendo que soltarle la mano podría tener un costo político mayor para el presidente y su hermana.
La situación de Adorni se presenta como un punto débil del gobierno, que parece estar "recontradañado" y atrapado en una crisis de la que no puede salir, a pesar de los intentos por "remendar" el daño.