Un vendedor ambulante de 26 años de Ramos Mejía, que se moviliza en silla de ruedas, relató el grave accidente que sufrió al ser atropellado por una camioneta blanca que luego se dio a la fuga.
El hombre, que depende de su trabajo para mantener a su familia, se encuentra imposibilitado de trabajar desde hace una semana debido a las lesiones sufridas: dolor en todo el cuerpo, brazos, espalda y codo, además de dificultades para respirar y la columna vertebral golpeada.
Agradeció estar vivo, considerando que fue un milagro no haber caído de cabeza contra el cordón, y criticó la falta de empatía de quienes presenciaron el hecho y no se detuvieron a ayudarlo, ni siquiera llamando al 911. Manifestó su temor por la inseguridad en la zona, lo que podría explicar la indiferencia de la gente.