Ucrania ha intensificado sus ataques contra territorio ruso, golpeando infraestructura estratégica como un depósito de petróleo en la región de Rostov y alcanzando la capital, Moscú. Estos ataques, ejecutados con drones, son considerados significativos y marcan un cambio en la dinámica del conflicto.
La refinería de Kapotnya en Moscú, que abastece una parte importante de la demanda de gasolina y diésel de la ciudad, fue uno de los objetivos. Analistas militares califican estos ataques como los más importantes desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022.
La guerra, que ya supera los cuatro años y medio, ha generado una crisis humanitaria con millones de refugiados y desplazados internos. Rusia, por su parte, afirma haber interceptado la mayoría de los drones lanzados desde Ucrania.