La tregua entre Israel y Hezbollah, negociada por mediadores estadounidenses y cataríes con contactos en Irán, pende de un hilo ante la posibilidad de un nuevo casus belli. La inteligencia estadounidense sospecha que la situación podría escalar.
Existe duda sobre la intención del primer ministro israelí, Netanyahu, de mantener el alto el fuego o permitir que la situación evolucione hacia un acuerdo. El conflicto se entrelaza con la tensión entre Irán y Estados Unidos, a pesar de los intentos de Israel y EE.UU. por distinguir entre Líbano e Irán.