A pesar de la extrema aridez de la región, ciudades como Dubái registran un alto consumo diario de agua per cápita debido a su estilo de vida ostentoso, el mantenimiento urbano y el turismo de lujo. Para hacer frente a esta demanda y a la escasez, países como Israel y los del Golfo emplean plantas de desalinización, una técnica costosa pero efectiva.
Emiratos Árabes desarrolla la siembra de nubes, un método más económico que la desalinización, aunque plantea interrogantes sobre la modificación climática y la posible acaparación de recursos hídricos. Estas innovaciones buscan paliar la falta de agua, pero su acceso y sostenibilidad varían considerablemente entre los países de la región.