Robert expresa su profundo amor por su iglesia y el pueblo, y también por Ana, sintiéndose joven de nuevo. Rafael comprende sus sentimientos y se compromete a hablar con la Señora Olsen para intentar resolver la situación.
Rafael sugiere que podría ser posible que Robert tenga ambas cosas: su iglesia y a Ana. Robert agradece la ayuda de Rafael, mostrando alivio ante la posibilidad de una solución.