Se rememora la cocina de Doña Petrona, describiendo cómo su madre preparaba un pavo navideño como bandeja, adornado con patas y huevos rellenos, y cómo realizaba decoraciones como números romanos con cinturas negras.
Se destaca la elaboración de platos como tomates rellenos, ensaladas rusas y otros "matahambres", que convertían las comidas en verdaderas fiestas. Se enfatiza la singularidad y el legado de Doña Petrona en la cocina argentina, señalando que no ha habido otra figura comparable.