En la ex bodega Arizu de Mendoza, se presentó una reliquia automovilística: una GTX. El vehículo pertenece a la familia Gómez y tiene una profunda historia ligada a la provincia.
Rubén Gómez, uno de los dueños, relató que la GTX era de su padre y la comparte con sus hermanos. La familia adquirió tres GTX en 1973, un auto de lujo y deportivo de la época, considerado uno de los más potentes fabricados en Argentina con su motor V8 de 5.210 cc y 230 HP.
Las tres GTX, originalmente de distintos colores (turquesa, rojo y una que fue vendida y recuperada), son conservadas por la familia, manteniendo viva la historia de estos autos emblemáticos.