Un grupo de argentinos se congregó en un espacio privado en Dallas para alentar a su selección, pero la policía intervino debido a quejas de los vecinos y a la falta de permisos para realizar el evento, que incluía venta de alcohol y música alta.
Los efectivos policiales se presentaron en el lugar de manera respetuosa, dialogaron con los organizadores y el dueño del predio, y otorgaron un plazo de 20 minutos para que la gente se dispersara. Si bien el plazo excedió, los asistentes mostraron un comportamiento pacífico y comenzaron a limpiar el lugar, dando un ejemplo de respeto por el entorno.
Se anticipa que el evento de mañana, que se realizará en un parque público, no tendrá inconvenientes similares, ya que los espacios públicos suelen tener regulaciones distintas y permiten este tipo de concentraciones masivas sin mayores problemas.