El padre de Víctor, desaparecido, relata la dolorosa experiencia de sentirse discriminado y desatendido al intentar radicar la denuncia por ausencia de su hijo.
Describe la impotencia de ser instruido a recorrer hospitales por su cuenta, cuando la responsabilidad de la búsqueda recae en las autoridades.
Expresa la profunda desesperación y bronca que siente ante la inacción policial, que agrava la angustia de no saber nada de su hijo.
Se critica la falta de empatía y eficiencia de algunos funcionarios policiales, quienes argumentan feriados o falta de personal, desoyendo la urgencia de la situación.