Se describió el modus operandi de la organización, que utilizaba una fachada de masajes para captar y explotar sexualmente a mujeres.
Los clientes eran evaluados en un primer box de masajes y, si mostraban interés, eran llevados a otro box preparado para la actividad sexual.
Las mujeres eran privadas de su libertad en contra de su voluntad y la operación era regenteada por Juana Benita Rodríguez Jiménez.
Vecinos del barrio confirmaron haber notado un movimiento inusual de automóviles en la propiedad y expresaron preocupación por la situación.