El sargazo continúa afectando las playas de Miami, generando desagrado entre los turistas y residentes.
El olor a huevo podrido y la textura desagradable del alga en el agua desincentivan el disfrute de la playa, a pesar de las altas temperaturas y la humedad que caracterizan el clima de la zona.
Muchos optan por tomar sol en lugar de meterse al mar, y algunos buscan playas alternativas o se resignan a la situación, esperando que el fenómeno disminuya.